El #Protocolo y el ceremonial del #Estado la cara amable del poder #lavozbrunete #brunete por ‘María del Carmen Pérez de Velasco’

Todavía seguimos pendientes de que se asienten los cambios políticos e institucionales vividos en España en los últimos meses y que nos privan de la foto definitiva de los que a partir de ahora serán nuestros gobernantes a nivel autonómico y municipal.

Sin entrar en valoraciones sobre lo que significa y como nos están afectando, especialmente la dificultad  para alcanzar acuerdos y la falta de elegancia con que se están llevando estos asuntos, me centraré en algo que me ha parecido más interesante como es dar algunas pinceladas sobre el Protocolo y el ceremonial del Estado, ciencia y arte basada en leyes y tradiciones que precisamente se encargan de mostrar al Estado y sus instituciones a través de signos, símbolos y precedencias, que constituyen su forma más bella y digna de presentación.  

En sucesivos artículos iremos conociendo aspectos sobre el significado e importancia del protocolo y el ceremonial de Estado.

El protocolo en las instituciones.

Comencemos por la definición que nos da la Real Academia de la Lengua:

Dice así,  es “la regla ceremoniosa diplomática o palatina establecida por decreto  o por costumbre”. Otra definición que podemos encontrar habla de “conjunto de reglas de cortesía y urbanidad establecidas para determinadas ceremonias”.

Cuando escuchamos hablar de protocolo pensamos en palacios, cenas, lujo, buenos modales, elegancia y cortesía; un mundo que se nos hace distante y fascinante a la vez, pero envuelto en un cierto aire de frivolidad. Se nos escapa considerar la larga serie de normas, leyes,  decretos, que sirven para establecer el orden, los tiempos y la disposición de todos los signos y símbolos del Estado, así como los usos, costumbres y tradiciones recogidas a lo largo de siglos y que forman parte del  patrimonio cultural, que nos hacen únicos y diferentes de otros como nación y que constituyen la imagen de su poder.

Pensemos, en las banderas oficiales, los himnos, los lemas, escudos, etc. Rápidamente nos sirven para identificar países, lugares; esa es la razón por la que les honramos, por lo que representan;  y especialmente si estamos en el extranjero.

Los actos organizados siguiendo el ceremonial y protocolo recogido en leyes, usos, costumbres y tradiciones, se constituyen en una forma de expresión cargada de simbolismo. A través de la ornamentación y la disposición ordenada  de personas y  elementos que integran el escenario distinguimos el grado que algunas personas ocupan en la jerarquía del Estado,  en lo que se llama orden de precedencia cuya misión es honrar  y valorar sus méritos e importancia  y mostrar la cara más amable y digna del Estado. Mostrar el respeto y valoración a los símbolos y signos que constituyen las señas de identidad de un país es una forma respetuosa,  elegante y necesaria de honrarlo. 

No olvidemos que los signos y símbolos del Estado hablan. ¿Y qué nos dicen?; todo un relato que nos permitirá descifrar el comportamiento, que desde el reconocimiento y el respeto mutuo, preside las relaciones sociales de la vida pública; desde las relaciones familiares y de amistad, empresarial, hasta las de nivel político, municipal, nacional e internacional.

Hasta la próxima entrega me despido con unas palabras de nuestro inmortal Don Francisco de Quevedo que sirven para resumir el significado de este arte donde el buen hacer y la cortesía son algo esencial.

“Te reciben según te presentas.

Te despiden según te comportas”.

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