#Protocolo y Ceremonial del #Estado ‘La precedencia o el estar en tu sitio’ #lavozbrunete #brunete por ‘María del Carmen Pérez de Velasco’

«La importancia de saber ser, saber estar».

La semana pasada nos acercamos  al  concepto de Protocolo, como ciencia y arte,  que constituye la expresión solemne de la identidad y poder de una nación en los actos oficiales. En esta ocasión no me resisto a dejar de comentar un aspecto concreto del protocolo,  la precedencia, habida cuenta del  incidente ocurrido la pasada semana, y del que curiosamente se ha  hecho eco la prensa alemana y no así los medios de comunicación en España.  Hoy lo traigo a “la Voz de Brunete” porque nos permite comprender la importancia de la precedencia en el protocolo, con algunas imágenes recogidas, sin intención alguna de criticar el hecho o a sus protagonistas.

Pero antes de entrar en el incidente en cuestión, veamos que nos dice el  diccionario de la Real Academia de la Lengua sobre esta cuestión: precedencia viene del verbo preceder, es decir ir adelante o por delante de otras personas, ocupando cada persona un sitio y teniendo un sitio para cada cosa. Esta forma de situar a personas, personalidades en el argot oficial, o los símbolos del Estado, nos da una idea clara de su condición e importancia, o lo que es lo mismo, de su rango protocolario. Ni que decir tiene que el Jefe del Estado se sitúa en el primer lugar de las personalidades y como símbolo máximo de la nación: la enseña nacional;  y siempre, conviene destacarlo, siempre tiene prioridad la colocación de personas y símbolos en el centro y a continuación,  en el lado derecho del lugar de honor.

Léase esto sin connotaciones políticas,  y recordémoslo bien, la precedencia se guía por el centro y desde el centro a la derecha.    Habida cuenta de las vanidades y recelos humanos, se ha tenido a bien regular este orden de  colocación por una norma legal, el R. D,  2099/83 por el que se aprobó el “Ordenamiento General de Precedencias del Estado. 

Sólo en rarísimas, muy raras ocasiones, se hace cesión de este privilegio, lo que constituye la máxima expresión de  reconocimiento hacia aquella persona a la que se cede el lugar de honor.  De darse tan rarísimo privilegio, sólo se hará no tanto  por razón de sus méritos sino en consideración a su avanzada edad.  En relación a esto, me permito incluir esta reflexión,  me parece muy necesario honrar a nuestros mayores que destacaron en alguna actividad, y  que el protocolo en virtud de conservar ciertas tradiciones de cortesía, que a mi juicio no se deben perder, continúe honrándoles como merecen, tanto ayer como hoy.  El protocolo esta tan ligado a las relaciones humanas que forma parte de la vida social desde la antigüedad. Hablar de protocolo, es hablar de la forma más exitosa que tiene el ser humano de relacionarse con sus semejantes.

¡Y ahí es nada …!

No confundamos con vanidad lo que es el justo  reconocimiento a la excelencia por el que se honra socialmente al virtuoso, en genérico, que incluye a las virtuosas, ¡por descontado!.  Esto no constituye ninguna novedad, ya que a lo largo de la  historia y en la mayoría de las culturas, se ha rendido tributo al valeroso, al sabio y abnegado, al que guiado por el noble servicio a los demás, era dignificado con títulos y prebendas, entre otras,  la precedencia.

Quisiera destacar también a  las personas que trabajan en la organización de estos actos protocolarios; lo hacen observando hasta los detalles más pequeños y que  dotadas de un gran sentido de Estado trabajan a  la “sombra” del poder sin buscar para si ningún protagonismo. Además de profesionalidad, discreción,  humildad y sentido de Estado, estas personas hacen gala de virtudes como  la cortesía, la amabilidad y toda  una serie de conocimientos y habilidades que les permiten lidiar con las vanidades humanas, sabiendo aunar firmeza y suavidad de trato  para no herir susceptibilidades.  ¡Saber  hacer y  saber callar …!.

Ni que decir tiene que mucha gente, teniendo méritos sobrados en la sociedad, no tiene un sitio reconocido y la mayoría de las veces esta precedencia esta desordenada en el humilde anonimato del “gallinero” social o  dentro de la casita de cada uno,  donde se es rey o reina de pleno derecho. Pero como a “los de la calle” no nos “coloca” el Real Decreto, volvamos a la precedencia oficial.

Esta norma, en su artículo tercero, ordena, en primer lugar,  a su Majestad el Rey y los miembros de la familia real, al gobierno de la nación, Cuerpo diplomático, y demás instituciones, hasta llegar a los ayuntamientos y claustro universitario. A largo de los veintiún artículos que integran este R.D, se va desglosando la precedencia por miembros de cada institución, para colocar  a “cada uno en su sitio”

Y ahora sí,  comprendida la importancia de la colocación en actos oficiales vamos al incidente en cuestión y al porque ha desatado expectación en la prensa extranjera y silencio en España.

Y dada la claridad de las imágenes, solo un breve comentario de situación:

Durante la celebración de un acto oficial el pasado lunes en el salón de audiencias del palacio de la Zarzuela, delante de todas las cámaras, tuvo lugar un error de colocación de la reina Dña. Letizia, que distraídamente se situó a la derecha, si nos colocamos de frente. Al considerarse los reyes como un solo bloque, digámoslo así, la precedencia le corresponde al rey que debe ocupar la derecha y la reina se debería colocar a su vez a la derecha del rey, pero el error propiciaba que la reina, al situarse en el lugar de máximo honor,  fuera  la primera en recibir los saludos de los asistentes al acto. Un pequeño error por descuido de la reina consorte, que Su Majestad el Rey Felipe V, corrigió con tanta delicadeza que hubiera pasado desapercibido, de no ser por la curiosa atención que la prensa alemana dispensa a nuestra familia real. 

Lo dicho: la precedencia no se cede,  a riesgo de que le pongan a uno, en este caso a una, en su sitio.  ¡Cosas de palacio!

 Les dejo las imágenes.

https://www.libertaddigital.com/chic/corazon/2019-07-10/un-supuesto-desencuentro-entre-felipe-y-letizia-se-hace-viral-en-alemania-1276641748/

“Cada uno procure la dignidad en su justa medida. Que todas las acciones sean, si no de un rey dignas de tal, según su condición”.

Baltasar Gracián.

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