#Protocolo El #Tratamiento el #Saludo y la #Etiqueta nuestra tarjeta de presentación en Actos Sociales #lavozbrunete #brunete por ‘María del Camen Pérez de Velasco’

Mis acalorados lectores:

Me ha parecido oportuno y hasta en cierta manera refrescante, traer  una noticia que, además de servirnos de ejemplo para comentar algunos aspectos del protocolo y sus  ramas auxiliares,  nos  alivie de los rigores del verano con solo pensar en su protagonista. Para ello volvemos  a retomar la cotidiana realidad de palacio con unas imágenes de la audiencia que tuvo lugar el martes pasado en el palacio de la Zarzuela, donde Sus Majestades los reyes recibieron y felicitaron personalmente  a la campeona de natación sincronizada, Ona Carbonell, que con más de 23 triunfos en su carrera,  se ha hecho con tres medallas en los últimos campeonatos de natación, celebrados en Gwangju, Corea del Sur.

La anécdota que nos sirve para ilustrar los aspectos de protocolo que presentamos y que se produjeron cuando, nuestra campeona, dejándose llevar por los nervios y la emoción se olvido de saludar de manera preceptiva a los reyes según estipula el protocolo real.  Simpática como es,  le planto un par de besos en la mejilla a Su Majestad el Rey y otros dos  a Doña Letizia.  Por supuesto los reyes resolvieron con naturalidad y cariño el despiste en las formas de  Ona, que seguro estaba más que aleccionada  por el personal de la casa real sobre este aspecto. Hoy no deja de ser una anécdota, pero con cierto eco mediático al ocurrir delante de las cámaras.

Lo cierto es que a nosotros nos viene al pelo para hablar de los saludos, la etiqueta y las buenas formas en recepciones oficiales y actos de cierta relevancia social. Vaya por delante que la naturalidad y la sencillez, dentro de la norma pertinente, son siempre la mejor garantía para salir airosos del trance.

Y podíamos pensar que no todos nos veremos en esa situación de ser invitados a palacio …..¡ Pero…¡ ¿y si, si?!.

Comencemos por el tratamiento o forma en que nos dirigimos, en este caso a SS.MM los reyes y que se define como el título de cortesía hablada o por escrito, de respeto o afecto a las personas  con las que nos comunicamos, en consideración a su categoría social, profesional, títulos, honores, edad o circunstancias, observando  así distintos tipos de  tratamiento. En el caso de los Reyes, el tratamiento es de Majestad, Señor o Señora. Hablando de ellos diremos, Su Majestad dice, ….. En el caso de la Princesa de Asturias y las Infantas, les corresponde el tratamiento de Altezas o Señoras, y hablaríamos de ellas diciendo: Su Alteza me dice, o si hay cierta confianza, la Infanta Doña …. me dice. Otros tratamientos van desde Excelencia, Eminencia, Honorable,  Ilustrísimo, Rector Magnífico …..  Y un consejo: es mejor, en caso de duda, dar el tratamiento superior, nunca el inferior. Volveremos en otro momento sobre el tema.

¿Y sobre la forma de saludo en una audiencia ante los Reyes? Aquí la norma es clara, se saluda con la mano, inclinación de cabeza y reverencia. Los caballeros, hacen un leve gesto de besamanos a la reina. Reverencia con la pierna izquierda, recordémoslo, ya que la derecha sólo se dobla ante Dios, al hacer una genuflexión.

En ocasiones puede parecer que guardar estas formas de saludo está en desuso, por “ñoñas” y anticuadas. Personalmente considero que adecuándolas a los tiempos que vivimos, no se deben perder porque marcan la respetuosa distancia, y un trato diferenciado  que existe entre las personas, querámoslo o no.  No es menos digno  cualquier ciudadano que alguien que ocupe un cargo público, por importante que este sea, pero reconozcámoslo,  no tratamos a todos por igual, ni los mayores a los niños, ni los jefes a sus subordinados, ni a alguien que nos acaba de ser presentado, eso sin demérito hacia  la dignidad de nadie.

Sobre la indumentaria o etiqueta: pensemos que nuestro aspecto externo está integrado por nuestra forma de hablar y de comportarnos además de por  nuestra indumentaria, por medio de las cuales los demás se hacen una idea acertada o no, de  lo que somos y cómo somos. Llevar la vestimenta adecuada genera confianza, indica que quien la lleva sabe estar a la altura de las circunstancias, adecuándola a la hora, tipo de acto y con quien se esté.  Constituye además un signo de cortesía y respeto hacia el anfitrión.

Algunas consideraciones muy  generales sobre el atuendo: éste ha de ser armonioso, formando un todo con los complementos. No buscar llamar la atención por exceso de “perifollos”  ni en el peinado, ni en el maquillaje, ni en los accesorios que nos hagan parecer un árbol de Navidad. Mejor la sobriedad que la ostentación, recordemos que “menos es mas”. En este sentido recuerdo haber oído que la diseñadora de alta costura, Carolina Herrera, comentaba que una vez compuesta para salir, se miraba en el espejo una última vez para terminar quitándose algún adorno antes de salir por la puerta.  

He aquí unas ideas sobre la etiqueta;

a medida que se oscurece el día, también se van oscureciendo los colores de nuestro “outfit”. Sobre La ropa de deporte, ¿qué decir? pues eso: ¡es para hacer deporte!. ¿Calcetines blancos con ropa de vestir?, suspenso y a septiembre.

Particularizando un poco mas recordemos que para los caballeros: a traje oscuro, zapato oscuro y para vestir de verdad, camisa blanca y se admite dibujo en la corbata;  pero con camisa a rayas, corbata lisa o discreta.

Para las señoras, un comentario sobre los largos del vestido, porque el pantalón de vestir nos salva de casi todo;  de día, corto;  de tarde, largo de cóctel, esto es, por debajo de la rodilla y encima de los tobillos. El vestido largo por la noche. También es verdad, que hoy en día hay que mirar todo con flexibilidad, pues no depende solo del largo sino del tipo de tejido y diseño, y sinceramente, de aquello con lo que nos sintamos más a gusto, favorecidas, cómodas, siempre que sea  digno de la ocasión. Y simplemente recordar, que guardar las formas significa mostrar respeto a los anfitriones. Sería de suma descortesía presentarse en vaqueros a una boda o en una recepción … aunque los hay “osados”, que lo han hecho, ¡por no decir otra cosa!.

En cualquier caso, la primera impresión que los demás reciben de nosotros viene dada por nuestro aspecto exterior. Ona Carbonell, estuvo prefecta en ese sentido, moderna, vestida de claro y con el largo adecuado.

¡¡Felicidades campeona!!.

Veámoslo todo en el siguiente vídeo:

 

Hoy recordamos a Voltaire:

«El ser humano, más que un animal racional es un animal vanidoso, y los hombres más que las mujeres».

¡Eso lo dice Voltaire, no yo!.

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