Nota de un momento: La Desamortización de Mendizábal #BruneteHistoriayVida – Antonio Rufo #lavozbrunete #brunete

En los últimos 4 o 5 años he estado trabajando en un estudio sobre las Desamortizaciones del siglo XIX, principalmente en relación con cuanto aconteció en Brunete que, en aquellos años, fue considerado una tragedia, por otra parte, digna de estudiar y divulgar públicamente con la única intención de que todo cuanto ocurrió no se repita jamás.

De las lecturas de los tomos del Archivo Histórico de Protocolos me viene a la memoria (los leí hace seis o siete años) que durante los siglos XVI y XVII, casi todos los meses, el notario preparaba algún documento sobre lo que conocemos por diversión o propuestas lúdicas como celebrar el fin del verano, la cosecha, la vendimia o un buen ingreso económico por ventas o por contratos.

Se trataba de ferias o fiestas de las diferentes cofradías y hermandades que siempre ha tenido Brunete; comprar un toro para correr, representaciones teatrales con “entremeses”, músicos que venían de Madrid y hacían “turné”, como aquel que tocaba el tambor.

TORO PLAZA

Pero en el siglo XIX fueron todo tragedias. A principios de siglo los gobernantes de lo que quedaba del Imperio acabaron en el desgobierno, creando grupos de ciudadanos que, si bien se decía eran progresistas y que era el siglo de las Luces, de la Ilustración, ¡de los Pirineos para arriba!, pero este sistema para nuestro pueblo fue el principio de la decadencia y de más de 100 años de miseria.

Los franceses confiscaron el vino que teníamos en nuestras bodegas, ochenta mil litros, y después destrozaron los dos mesones que había en Brunete, eso que se tenga documentado y he podido testar.

Éramos tan legales que enviamos a Cádiz, donde estaban Las Cortes, a un Procurador porque necesitábamos vender una tierra del Concejo para reparar los destrozos. ¡Que inocentes!, a los pocos años el ministro Juan Álvarez Mendizábal empezó por la expropiación de la propiedad privada: “La Desamortización de Mendizábal”.

Maduraba mi investigación cuando me encontré con el dato de que los libros de los Notarios carecían de la información de hasta 18 años, habiendo además tomos muy deteriorados y de difícil comprensión/interpretación entre manchas, arena o cachitos de papel allí insertos. No hay que olvidar que estamos hablando de documentación de 1.838.

DESTROZADO

Leo que el escribiente se disculpa por los años que han pasado de calamidades y sin poder atender las cuestiones públicas y de con la Corte, como es conocido a partir de la Guerra de la Independencia y después con diversas epidemias y peste que socavaron el país y por las que nos hemos visto aislados en el pasado.

Me quedé perplejo, el Estado reclamaba los impuestos al pueblo; daban a entender que no habían llegado requerimientos oficiales. Hice unas fotos y tomé algunas notas para documentar lo que he podido de esta parte de la historia.

En el camino de vuelta a casa tras poder tocar con mis propias manos aquella documental histórica, me venían imágenes de películas a la cabeza; el cólera, la peste … había tenido en mis manos un libro que sin duda había estado esperando que aquello terminara y se siguieran llenando sus páginas.

Ahora me pregunto, ¿seguiremos escribiendo la vida?: ¡Sí! me dije, pero, de otra forma, solo nos falta encontrar la manera de vivir el mes que viene.

Antonio Rufo

Abril de 2.020


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